Respirando de memoria, como todo lo que necesito sin querer, como todo lo que hago sin saber cómo ni cúando aprendí. Prescidiendo de mi juicio, de mis ganas, de mi miedo a un día... no poder. Porque si quiero dejar de hacerlo sé que no lo voy a conseguir, pero a lo mejor lo que quiero es mentirme, y mentir a cualquiera, decir que yo si que puedo no respirar, mentir con tanta fuerza que me lo acabe creyendo hasta yo, hasta que ya no recuerde que respiro, hasta que ya ni si quiera me sienta viva, y no eche de menos el aire que tengo en los pulmones, o al menos hasta que no lo eche de más.
A veces me haces tanta falta... a veces me siento en el fondo de un profundo mar, sin fuerzas para nadar hacia la superficie, sin nadie sepa dónde estoy, sin nadie que entienda porque no nado, muy lejos de la salida y muy lejos de ti.
De memoria, como al aire, te siento y no te veo. Estás en todas partes, me acaricias, y yo jamás podré acariciarte. Y ya no te quiero, como al aire, y ya no me haces falta.
Si, es mejor mentir. Nadie puede evitar respirar, nadie tiene la fuerza suficiente. Cuando lo intento solo consigo acabar roja, mareada y jadeando, pero si alguna vez lo intento es porque odio necesitarlo. Odio todo lo que necesito sin querer. Odio todo lo que puede ahogarme si me falta, lo que puede conseguir esa presión en mi pecho, esa sensación de angustia de la que no me puedo deshacer... Y prefiero, a estas horas de mi vida, no necesitarlo, no sentirme viva, no usar la memoria, no darme cuenta de que estoy mintiendo, creerme mis mentiras y seguir el camino de memoria, porque como Lo Que Quiero Es Huir, Camino.
A veces me haces tanta falta... a veces me siento en el fondo de un profundo mar, sin fuerzas para nadar hacia la superficie, sin nadie sepa dónde estoy, sin nadie que entienda porque no nado, muy lejos de la salida y muy lejos de ti.
De memoria, como al aire, te siento y no te veo. Estás en todas partes, me acaricias, y yo jamás podré acariciarte. Y ya no te quiero, como al aire, y ya no me haces falta.
Si, es mejor mentir. Nadie puede evitar respirar, nadie tiene la fuerza suficiente. Cuando lo intento solo consigo acabar roja, mareada y jadeando, pero si alguna vez lo intento es porque odio necesitarlo. Odio todo lo que necesito sin querer. Odio todo lo que puede ahogarme si me falta, lo que puede conseguir esa presión en mi pecho, esa sensación de angustia de la que no me puedo deshacer... Y prefiero, a estas horas de mi vida, no necesitarlo, no sentirme viva, no usar la memoria, no darme cuenta de que estoy mintiendo, creerme mis mentiras y seguir el camino de memoria, porque como Lo Que Quiero Es Huir, Camino.

