sábado, 31 de mayo de 2008

De Memoria


Respirando de memoria, como todo lo que necesito sin querer, como todo lo que hago sin saber cómo ni cúando aprendí. Prescidiendo de mi juicio, de mis ganas, de mi miedo a un día... no poder. Porque si quiero dejar de hacerlo sé que no lo voy a conseguir, pero a lo mejor lo que quiero es mentirme, y mentir a cualquiera, decir que yo si que puedo no respirar, mentir con tanta fuerza que me lo acabe creyendo hasta yo, hasta que ya no recuerde que respiro, hasta que ya ni si quiera me sienta viva, y no eche de menos el aire que tengo en los pulmones, o al menos hasta que no lo eche de más.
A veces me haces tanta falta... a veces me siento en el fondo de un profundo mar, sin fuerzas para nadar hacia la superficie, sin nadie sepa dónde estoy, sin nadie que entienda porque no nado, muy lejos de la salida y muy lejos de ti.
De memoria, como al aire, te siento y no te veo. Estás en todas partes, me acaricias, y yo jamás podré acariciarte. Y ya no te quiero, como al aire, y ya no me haces falta.

Si, es mejor mentir. Nadie puede evitar respirar, nadie tiene la fuerza suficiente. Cuando lo intento solo consigo acabar roja, mareada y jadeando, pero si alguna vez lo intento es porque odio necesitarlo. Odio todo lo que necesito sin querer. Odio todo lo que puede ahogarme si me falta, lo que puede conseguir esa presión en mi pecho, esa sensación de angustia de la que no me puedo deshacer... Y prefiero, a estas horas de mi vida, no necesitarlo, no sentirme viva, no usar la memoria, no darme cuenta de que estoy mintiendo, creerme mis mentiras y seguir el camino de memoria, porque como Lo Que Quiero Es Huir, Camino.

..una simple mirada..


Todo ocurrió así, de repente, como quien se asoma a un acantilado y se precipita al vacío desde su mente, sintiendo el oleaje contra las rocas en su cuerpo, desnudo, tal vez con un simple pañuelo cubriendo parte de su rostro. Allí me encontraba yo, sola, perdida, vagando en la nada, buscando algo que diera sentido a todo, a nada, tal vez a algo. Comencé a caminar sin saber hacia dónde me dirigía. Mis pasos eran pesados, sentía la suela de mis zapatos en cada pisada. Pero algo me detuvo, algo me llamó la atención, algo hizo que sin más, girara por momentos la vista y clavara mi mirada en la tuya. Sentí de nuevo esa sensación, ese acantilado, ese oleaje, esta vez contra mi pecho, ese dolor contra las rocas sin que el pañuelo pudiera mermarlo. Por un momento creí poder esquivar esas rocas sin que el oleaje me llevara hacia ellas, por un segundo creí haberme salvado, por un segundo creí estar soñando, por un segundo creí haberte encontrado. Cerré los ojos, conté hasta tres, y antes de abrirlos, algo humedeció mis labios...eran los tuyos, cálidos y suaves, de los que nacía un intenso y profundo beso. De nuevo, volví a sentirme en ese acantilado, pero esta vez, no era yo la que estaba entre el oleaje, esta vez, me había salvado.

viernes, 30 de mayo de 2008

¿Y si lleno blanco sobre negro de ojalás?
Ojalá dejaras de atraversarme con la mirada, de vivir en mis sueños, de hacerme feliz cada mañana. Ojalá pudiera exorcisarme de tu voz, dejar de verme sonriendo mientras imagino que eres tú quién me llama, de vivir entre fantasmas.
Te quiero e imagino que lo sabes. Creo en nuestras casualidades, en las miles de palabras que dicen nuestras miradas, en que tú también sabes cuánto valen.
No, no quiero pensar que no me ves, que no piensas en mí cada noche, que no sientes esa puta atracción electromgnética que me lleva hasta ti aunque nos separen cientos de metros, que a veces se convierten en fríos kilómetros, miles de ellos que me tiran de la nube, me golpeo contra el suelo, vuelvo a la realidad, a lo inalcanzable e imposible que eres.