
Vagaba mi alma sola, triste, confundida y oscura de la mano del olvido, "Ven conmigo, yo nunca te haré daño", me decía susurrándome al oído, "no tengas miedo, aquí sólo estaremos tú y yo", "gracias, pero no puedo, es eso lo que me da realmente miedo, pues si me quedo contigo, nunca más podré regresar a ti. Hasta pronto". Y desvaneciéndose en un suave silbido, desapareció tras de mí sin dejar rastro.
1 comentario:
La foto quedó genial... hacemos un ser perfecto :)
y ya sabes... que sí, que sí que quiero!
mua...
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